JULIA
Y EL MISTERIO DE LAS ISLAS GALÁPAGOS
todo
empezó una mañana del 1 de junio, ya era verano y Julia, una
importante y reconocida exploradora marina, buscaba más exploradores
para su nueva misión, encontrar metales valiosos bajo la superficie
marina. Quería formar un equipo de seis exploradores, contándola a
ella y a sus dos amigos, Marina y Antonio, eran tres, ya solo le
faltaba otros tres, que los encontró enseguida por medio de
contactos de Marina y Antonio, los nuevos tripulantes se llamaban
David, Alfonso y Fernando. Julia no sabia mucho sobre ellos tres,
pero nunca se hubiera imaginado lo peor;
Embarcaron
el día 7 de junio en Ecuador, rumbo a las islas Galápagos. Al pasar
cinco días, descansando por las noches, divisaron las islas
Galápagos. Cómo era de día se quedaron explorando la zona en busca
de metales valiosos, sin hallar nada llegó la noche y tomaron rumbo
a tierra donde encallaron en la orilla y descansaron, para poder
levantarse temprano por que les esperaba otro día agotador. Al día
siguiente Julia se levantó a las ocho de la mañana, levantando a su
vez a toda la tripulación. Se adentraron en el mar y con sus equipos
de buceo empezaron a explorar. Julia bajo junto con Antonio, los dos
se quedaron boquiabiertos una vez más por la maravilla que estaban
contemplando, miraras donde miraras veías color, armonía y
libertad. Después de una hora buceando, Julia y Antonio subieron a
la superficie, para regresar al barco. Subieron victoriosos ya que
encontraron tres piezas de metal, lo que quedaba de tarde estuvieron
analizando las piezas y resulta que eran piezas de una lavadora,
Julia se quedo... bueno sin palabras, que descerebrado vendría aquí
a tirar una lavadora pensó;
Esa misma
noche la pasaron en el mar. Eran las seis de la mañana y de repente
una alarma empezó a sonar, parecía que no tenía fin, Julia se
despertó de un salto creyendo que era su alarma y que era tarde,
pero cuando miro el reloj, el reloj estaba como si nada, entonces
miro a la cabina y vio como el piloto del radar de metales parpadeaba
y no paraba de sonar. Julia se levanta de un salto, cuando miró, en
el radar indicaba que había detectado una presencia de abundantes
metales, a Julia se le pusieron los ojos como platos de la sorpresa,
fue a llamar a toda la tripulación, les contó lo sucedido y cuando
llegaron a mirar el radar Antonio vio que en el radar ponía:
¡ Iros de
aquí!, A Julia se le puso los bellos de punta, pero Marina la
tranquilizaba diciendo que eso era una broma de Alfonso y Fernando,
pero ellos juraron no haberse acercado. Julia estaba asustada, pero
su miedo paso a ser terror cuando vio que una enorme sombra cubría
todo el barco, fueron todos a mirar a fuera a ver lo que pasaba y
cuando salieron se vieron encima una gigantesca ola de más de seis
metros, que de repente cayó sobre ellos como una pesada manta.
Gritaron y gritaron pero no consiguieron nada, ¡estaban en medio de
la nada! El barco se hundió junto con ellos;
Pasaron
horas, e incluso días. Julia apareció en medio de la nada tumbada
sobre un barril que en cuanto ella despertó, este se hundió. Cuando
llegó al fondo del océano, ella ya tenia en mente que estaba
muerta, pero no era así, abrió los, y ¡podía respirar!. Cuando
miro a su lado Antonio y Marina estaban junto a ella iguales de
sorprendidos por lo que estaban viendo, Julia miró y vio a tres
científicos humanos rodeados de una multitud de materiales
electrodomésticos, electrónicos, etc, ¡con vida! . Después de
tranquilizarlos los llevaron a una sala, donde les explicaron toda
aquella locura.
- Todas estas máquinas las recogemos del vertedero donde todo el mundo las deja cuando ya nadie las quiere ni tienen utilidad, pero nosotros le damos una para contribuir al medio ambiente. Las sometemos a unos procesos para que estas tengan vida y que ellas misma sean beneficiosas, sus labores son limpiar y dejar libre al océano de petróleo y de muchas cosas más dañinas. Dijeron los científicos
Los tres
asintieron con la cabeza y dijeron que muchas cosas de las que les
había pasado tenían sentido, como los restos de lavadora, pero a lo
que no le veían sentido era a la gigantesca ola ni a que sus otros
acompañantes hallan desaparecido. Los científicos solo les pudieron
explicar lo de la ola, pero de la desaparición de sus acompañantes
no sabían nada aunque no les extrañaba por esa gigantesca ola.
Julia, Antonio y Marina se integraron en la extraña sociedad
queriendo conocer más cosas sobre ellos. Mientras que ellos se
integraban y ayudaban, David, Fernando y Alfonso estaban organizando
su plan que desde el principio de este viaje tenían en mente, ya
teniendo conocimiento de esta sociedad, sus objetivos eran
destruirla, para así poder contaminar el mar y hacerse millonarios
vendiendo sus maquinas para descontaminarlo, en fin, por sus propios
intereses;
David,
Fernando y Alfonso estaban escondidos en una cueva atrás de la
ciudad materialista. Lo que ellos no sabían es que Julia y los otros
los estaban buscando por toda aquella zona, hasta que los encontraron
y vieron todo lo que tenían planeado, por suerte para ellos cuando
lo vieron todo, los otros no estaban allí, así que se llevaron
pistas y demás para los científicos, planearon algo para salvar a
aquella sociedad. Pasaron unos días cuando David, Fernando y Alfonso
decidieron atacar y cuando pensaban que los otros los daban por
muertos, pero no fue así cuando llegaron allí se vieron atrapados
en una enorme trampa que triste y necesariamente los convirtió en
maquinas. Así no harían daño y contribuirían con la sociedad.
Julia, Antonio y Marina regresaron a casa con alegría de por lo
menos saber de que alguien cuidaba de este planeta y sabiendo el gran
secreto que tenían que guardar.
número de palabras: 993
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